La mirada sistémica y fenomenológica

Algunos conceptos fundamentales sobre Constelaciones Familiares

“Constelaciones familiares” es un método sistémico y fenomenológico, es decir, trabaja sobre hechos que influyen en el funcionamiento de un sistema (por ejemplo, la familia) que emergen en un determinado contexto.

Es un enfoque relacional, ya que aborda el plano de la “interacción” (yo-tu, yo-familia) de forma central. Desde esta mirada podemos hacernos preguntas tales como: ¿Quiénes integran una familia?, ¿Qué vínculos son importantes para la supervivencia de sus miembros?, ¿Qué lugar ocupa una persona en su familia?, ¿Cómo influye la memoria del sistema y los ancestros en las experiencias de sus integrantes?, ¿Qué cambios podrían introducirse para aportar hacia la tranquilidad de ese sistema?.

La mirada sistémica pone el foco en hacer preguntas sobre las relaciones y vínculos como base para la comprensión y el entendimiento de los problemas, y para la creación de soluciones.

Las “causas” de un problema no son centrales dentro del enfoque sistémico, no es el “por qué” lo que interesa, sino el “cómo” y el “para qué”. Además, en las relaciones y vínculos entre las personas se integran de algún modo su pasado y su presente.

Los “aspectos sistémicos” refieren a tomar como eje fundamental el  intercambio mútuo, y los “bucles” que se crean en la relación “yo” – “tu”. Por ejemplo, si abordamos un problema de violencia, la mirada sistémica podría poner el foco en la relación entre víctimas y victimarios, y en el “bucle” que se crea y se alimenta bajo el principio de que “las víctimas existen gracias a los victimarios, y los victimarios existen gracias a las víctimas”.

La mirada fenomenológica invita a abordar los fenómenos que emergen en una Constelación Familiar, de acuerdo a cómo van emergiendo y presentándose, lo cual requiere ir paso a paso, sin predecir el futuro ni sacar conclusiones apresuradas. Es decir, doy un paso, observo qué sucede, y en función de lo que emerge, doy el siguiente paso.

El nivel relacional y el nivel vincular dentro de los sistemas familiares

En primera instancia, los sistemas poseen un nivel relacional, que es el más visible, donde operan nuestros deseos, intenciones y juicios. Este nivel es el de las relaciones sociales, y está guiado por la consciencia del “yo” (entendida como una consciencia en relación a los otros). En este nivel, se destacan nuestros juicios de valor, lo que consideramos “bueno” o “malo”, o quiénes son “culpables” o “inocentes”. Por ejemplo, en este nivel podemos excluir a un miembro de la familia por no estar plenamente de acuerdo con sus actos.

Sin embargo, para Hellinger existe un segundo nivel, más profundo, que es vincular, y es el de la consciencia familiar o grupal. Fundamentalmente tiene una importancia crucial el primer sistema al cual nos vinculamos, que es el de la familia de origen biológico. El primer lazo marca nuestros modos de relacionarnos con los otros, y estos lazos son tan fuertes que inclusive pueden orientar el propio destino. Este nivel no es visible como el anterior, y es más importante, porque tiene mucha fuerza en la vida de las personas, en este nivel no podemos “excluir”, sólo podemos integrar lo que es.

El nivel vincular está atravesado por sentimientos básicos, anhelos, impulsos, donde no interviene la voluntad ni la razón moral, las personas los experimentamos sin elegirlos, queremos pertenecer a nuestra familia, ser reconocidas, cueste lo que cueste, más allá de nuestros propios juicios o intenciones.

Los tres principios fundamentales del nivel vincular: Vinculación, equilibrio y orden.

Según Hellinger, los impulsos de vinculación, equilibrio y orden están en la consciencia del grupo como saber instintivo, simplemente son, y se manifiestan en cada persona cuando se relaciona con otra sabiendo qué es necesario para pertenecer, qué le debo al otro y cuál es mi contribución para la subsistencia del grupo.

El principio de vinculación refleja la necesidad fundamental de todo ser humano de relacionarse con sus grupos de origen, especialmente la familia de origen biológico por ser la más importante para la supervivencia.

El principio de equilibrio, dice que todos los sistemas tienen modos de compensación para sobrevivir, y en los sistemas humanos ese modo está dado por el equilibrio entre dar y tomar, que opera como un barómetro interior de “justicia”.

Finalmente, el principio de orden implica el reconocimiento de que en un sistema hay “anteriores” y “posteriores”. Lo anterior abre espacio a lo posterior, y cada miembro, en el transcurso de su vida, tiene las mismas posibilidades de desarrollarse.

En las Constelaciones frecuentemente se puede leer cómo funcionan estos tres principios en la “conciencia familiar”, detectar si hay un funcionamiento sano o un “desorden” que perturba a la familia, considerando no sólo a sus integrantes vivos sino también a aquellos que ya murieron (ancestros).

Rosario Tronfi-Cofluir

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