Como aprender a cambiar tus emociones ante reacciones adversas

¿Te sientes preso de tus emociones? ¡Este artículo te puede ayudar!

Muchas veces nos sentimos presos de emociones que deseamos cambiar. A todos nos ha ocurrido en alguna ocasión, que de pronto nos ataca una ira inmensa, o nos sentimos desbordados por pequeñeces, o tenemos tristeza o desánimo repentino, ni que decir del miedo, que todos lo hemos sentido en alguna ocasión sin poder controlarlo.

¿Creéis que cuando esto nos ocurre, podemos cambiar esta “realidad”?

Hay buenas noticias al respecto que se explican en el libro “Y tú que sabes” (Ed. Kier), basadas nada más ni nada menos que en un nuevo paradigma científico. La clave está en el reconocimiento de cierto estímulo (el que nos dispara la emoción), y en la interpretación de su significado. Contenerse antes de reaccionar por algo, casi con frialdad, es una práctica que puede ser muy positiva y servir para comprender que, en realidad, tenemos el poder de elegir lo que sentimos.

El nuevo paradigma de las emociones

A principios de los setenta, la Dra. Candece Pert descubrió que cada emoción produce una reacción química en el cuerpo, (neuropéptidos o moléculas de emoción), elaboradas en el hipotálamo, es decir, en nuestro cerebro. Dicho en otras palabras, nuestros pensamientos (elaborados en gran parte en función de nuestras experiencias pasadas) le dan la instrucción al hipotálamo para que libere una química determinada en el cuerpo, y así surge lo que sentimos.

El hipotálamo es como una minifábrica, es el lugar que producen las emociones  que sentimos. Cada emoción que se produce tiene una composición química asociada, una vez se produce esta composición, nuestro cuerpo la absorbe, produciendo la emoción que tanto vivimos a nivel corporal.

Los investigadores también descubrieron que las emociones se preservan a lo largo de la evolución, y su meta final es encontrar el placer y evitar el dolor.  El problema es que olvidamos esta cualidad natural, como producto de la educación que tuvimos, o de nuestras experiencias y recuerdos.

La mala noticia es…

Que no podemos escapar de nuestras emociones.

Si experimentamos una emoción con frecuencia y continuamos experimentando una y otra vez la misma emoción y nunca convertimos esa emoción en sabiduría, no evolucionamos, no estamos inspirados,  no tenemos la ambición o el deseo de ser algo más que el producto de los químicos que nuestro cuerpo genera.

Todas nuestras emociones negativas fueron alguna vez totalmente nuevas. La razón por la cual seguimos teniéndolas es porque nos creamos el hábito de sentir tristeza, o ira o desánimo.  ¡Programamos nuestro cerebro para sentirnos siempre igual porque pensamos que no podemos sentirnos de otra manera! Esto, en verdad, es lo que nos atrapa. Cuando los mismos químicos se repiten una y otra vez, el resultado es una historia emocional acumulativa. Nuestros patrones se repiten sin que tengamos que pensar en ellos. Nuestros mecanismos se convierten en una trampa que nos llevan hacia lo mismo una y otra vez. Nuestras redes neuronales se disparan, aunque no seamos conscientes de ello.

Y la buena noticia es…

Que reconociendo nuestras emociones, podemos cambiarlas…

Fundamentalmente podemos lograrlo cultivando nuestra atención en tres direcciones:  hacia nuestro interior, a los otros y al medio que nos rodea. Si podemos identificar lo que nos hace sentir una emoción negativa y contenernos antes de reaccionar, detenemos el paso de una cascada química imparabe.

Reconocer, observar y aceptar aquello que nos produce ira, desánimo o tristeza, es el primer gran paso a dar para poder regular esas emociones. Posteriormente, se trata de cambiar nuestra forma de pensar e interpretar la realidad, abrirnos a que es posible entrar y salir de las emociones, y enviarle a nuestro cerebro un mensaje más positivo.

Si reconocemos este mecanismo, podemos concluir que nuestras emociones nos ayudan a sobrevivir. Y las mismas emociones que consideramos “negativas” pueden conducirnos a tener una profunda sabiduría acerca de la vida.Una profunda toma de conciencia puede reconectar el cerebro de manera tan significativa que cuando regresemos de ella somos diferentes, y este mundo ya no es el mismo.

Sentir, amar, odiar, vivir. Todo ello, nos da mucho más que mera supervivencia, contribuye a la una constante evolución. Si deseas evolucionar como persona, toma las limitaciones que reconozcas en ti mism@ y, de manera consciente, actúa para alterar tus inclinaciones. Ganarás algo: sabiduría.

Deshojar las capas de la memoria y los hábitos para interactuar con el mundo es una fiesta de la que vale la pena participar.

¿Quieres más información? puedes escribir un mail a nuestros terapeutas expertos a info@yourcare.es

Te recomendamos el documental “Y tú que sabes”, donde te muestran como puede afectarte en positivo un cambio de paradigma:

 

Fuentes utilizadas: Libro “¿Y tú que sabes” (ed. Kier)

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